El mercado mundial, en todos los sectores, está sufriendo un proceso de globalización. En cualquier sector se está produciendo un aumento masivo de la competencia entre infinidad de proveedores, tanto en el ámbito nacional como internacional. Por otra parte, el poder del consumidor es cada vez mayor, éste ha dejado de ser conformista, ya no compra todo lo que le oferta el mercado, ahora elige en función de su satisfacción antes de realizar la compra. El cliente de cualquier producto o servicio exige productos de mayor calidad con mejores niveles de servicio, mejor asistencia y una mayor información sobre lo que compra. Bajo estas premisas las empresas que quieran sobrevivir tienen que ser competitivas y para ello tienen que ser líderes en tecnología, calidad, costes, etc.
Ante estas circunstancias la clave para la supervivencia y mejora competitiva de las empresas tiene que ser la gestión eficaz de la calidad o, más apropiadamente, la calidad total en la gestión, lo que implica gestionar aspectos como la tecnología, los recursos humanos, los recursos económicos, los procesos, etc., con el objetivo permanente de la satisfacción del cliente, lo que tendrá como resultado la obtención de beneficios y, por tanto, el crecimiento y supervivencia de la empresa.
Es por ello de interés para las organizaciones disponer de un sistema de gestión de la calidad, que recoja en un único sistema documental los procedimientos, manuales, documentación técnica, reglas e instrucciones, etc. que sean necesarias para responder a los requisitos del cliente y retos planteados en la organización. Esta gestión no debe reducirse a una simple cuestión de papeles y/o documentos, sino una forma de trabajar en la organización empresarial, que concretamente en el sector de la construcción implica actuaciones que respondan a:
Definición de la estructura del sistema de gestión, documentación del mismo, manuales sobre los procedimientos de la organización y pautas e instrucciones de trabajo que abarquen todos los elementos del sistema.
Asignación de las responsabilidades y tareas correspondientes a cada empleado, concretando adecuadamente sus funciones, tanto para los trabajos habituales de la empresa, como para las tareas definidas específicamente en la ejecución concreta de la obra.
Definición de cómo se debe llevar a cabo el establecimiento de los planes de calidad, medio ambiente y prevención de riesgos de las obras, quién o quiénes son los responsables de su elaboración, así como de llevarlos a cabo y supervisarlos en las obras.
Con el único fin de,
Potenciar la acción preventiva en todas las áreas de gestión.
Formar y motivar a todo el personal en la medida que se llegue a hablar el «mismo idioma».
Capitalizar el esfuerzo que supone la implantación de sistemas de gestión de cara al mercado en términos de competitividad.
Optimizar los recursos internos, obteniendo al final del proceso un aumento de la productividad en las distintas áreas de la gestión.
Reducir y optimizar el papeleo que inevitablemente generan los sistemas de gestión en la empresa.
Por todo ello, hoy en día, en el mundo industrial, nadie cuestiona que disponer de un sistema de gestión de la calidad que fomente la detección de errores antes de que se produzcan, es una herramienta útil y eficaz para aumentar la competitividad de la empresa y consolidar su presencia en el mercado. Siendo, la construcción, por su volumen de negocio y la influencia que deriva en los diferentes sectores que la rodean, uno de los sectores que más necesita de la implantación de sistemas de gestión adecuados.
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